Si miras las etiquetas de nuestros botes verás siempre la misma coletilla: «sin filtrar». No es una frase de marketing, es una descripción exacta de cómo trabajamos la miel desde que sale de la colmena hasta que llega a tu mesa.
Qué quiere decir «sin filtrar»
Filtrar una miel a fondo significa hacerla pasar por mallas muy finas —a veces con calor de por medio— para dejarla completamente transparente y sin ninguna partícula visible: ni polen, ni motas de cera, ni propóleo. El resultado es bonito a la vista, pero también más pobre.
Nuestra miel solo pasa por un colado grueso, el mínimo necesario para retirar restos de cera y algún fragmento de panal. Todo lo demás —el polen, las enzimas, los aromas de cada floración— se queda dentro.
Lo que no le hacemos a nuestra miel
No la calentamos. El calor facilita el filtrado y retrasa la cristalización, pero también destruye buena parte de las enzimas y suaviza el sabor.
No la microfiltramos. Un microfiltrado deja la miel perfectamente lisa y uniforme, pero de paso se lleva el polen: la huella que dice de qué flores y de qué zona viene.
No mezclamos cosechas. Cada bote sale de las mismas 100 colmenas repartidas por los montes de Granadilla, cosecha a cosecha.
Qué vas a notar en el bote
Una miel sin filtrar no es perfecta a la vista, y eso es buena señal. Puedes encontrar:
Alguna mota o poso. Restos finísimos de cera o de polen que se depositan en el fondo. Se come sin problema, es parte de la miel.
Cristalización más rápida. Al no llevar tratamiento térmico, cristaliza antes que una miel industrial. Lo explicamos con detalle en por qué cristaliza la miel.
Textura y sabor menos uniformes de un bote a otro. Precisamente porque no homogeneizamos nada entre cosechas.
¿Es lo mismo que miel cruda?
Van de la mano, pero no son sinónimos exactos: cruda hace referencia a que no se ha calentado; sin filtrar, a que no se le ha quitado el polen ni los sólidos naturales. Nuestra miel es las dos cosas a la vez. Si quieres el repaso completo, lo tienes en miel cruda y miel de supermercado.
Nuestra sin filtrar, en dos versiones
Trabajamos la mil flores y la de bosque, cada una con su propio carácter según de dónde vengan las abejas ese año. Las dos salen sin filtrar y sin pasteurizar, en botes de 1 kg y 2 kg, y también en formato de 5 kg para quien consume más cantidad. Puedes verlas todas en la tienda.


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